En la parábola del remiendo y los odres, Jesús usa dos imágenes caseras: un vestido viejo remendado con tela nueva y vino nuevo en odres viejos. Lo nuevo, metido a la fuerza en lo viejo, lo rompe y se pierde. Y Lucas añade algo que nadie más trae: a quien bebió el añejo, el nuevo no le gusta.

El texto bíblico (Lucas 5:36-39, RVA)

36 Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. 37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. 38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. 39 Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.

Contexto histórico y cultural

Un banquete con publicanos

La escena empieza en una mesa. Leví, un cobrador de impuestos que acababa de dejarlo todo para seguir a Jesús, organiza «gran banquete en su casa», lleno de publicanos (Lucas 5:29). Los escribas y los fariseos se quejan: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?». Jesús responde: «No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento» (5:30-32).

Entonces llega una segunda pregunta: «¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben?» (5:33). Jesús contesta con la imagen de una boda: mientras el esposo está presente, no es tiempo de ayuno; ya llegarán los días en que ayunen (5:34-35). Esa respuesta merece su propio artículo. Aquí basta con notar el clima: algo nuevo está pasando alrededor de Jesús, y no encaja en las costumbres conocidas.

La parábola del remiendo y los odres es la explicación de por qué no encaja.

Qué es un odre

Un odre era una piel de cabra, curtida y cosida, que servía de recipiente para el vino. Cuando era nuevo, el cuero era flexible. Con los años se resecaba, se agrietaba y perdía elasticidad. La Biblia menciona incluso los «cueros viejos de vino, rotos y remendados» que usaron los gabaonitas para fingir que venían de lejos (Josué 9:4).

El vino nuevo, recién hecho, sigue fermentando y produce gas. Un odre nuevo se estira y aguanta la presión. Uno viejo, rígido, revienta. Job usa la misma imagen para describir algo que ya no se puede contener: «se rompe como odres nuevos» (Job 32:19).

Cualquier oyente de Galilea sabía esto por experiencia. Jesús no tenía que explicarlo.

Un detalle que solo tiene Lucas

Esta parábola aparece en los tres primeros evangelios, pero Lucas la cuenta con dos diferencias.

El remiendo y los odres en Mateo, Marcos y Lucas: en Lucas el remiendo se corta de un vestido nuevo y se estropean los dos, y solo Lucas añade al final «el añejo es mejor»

El remiendo. En Mateo y Marcos, alguien cose un parche de tela nueva en un vestido viejo; al lavarse, la tela nueva encoge, tira y la rotura empeora (Mateo 9:16; Marcos 2:21). En el griego de Lucas, la imagen es todavía más absurda: alguien corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar el viejo. Resultado: se estropea el nuevo, y el parche tampoco le queda bien al viejo. La Reina-Valera Antigua no deja ver bien este matiz, pero muchas traducciones modernas sí lo reflejan.

El final. Solo Lucas añade el versículo 39: «ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor». Algunos manuscritos dicen «el añejo es bueno», sin comparación; el sentido es el mismo.

Explicación versículo por versículo

Versículo 36 — «Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo»

Jesús llama a esto «una parábola», aunque es casi un refrán. La idea es clara: hay cosas que no se pueden combinar sin estropearlas. Lo nuevo que trae Jesús no es un parche para arreglar lo de siempre.

Versículo 37 — «El vino nuevo romperá los cueros»

El problema no es el vino, que es bueno. Tampoco el odre en sí, que sirvió durante años. El problema es la combinación. Lo nuevo tiene una fuerza que lo viejo ya no puede contener.

Versículo 38 — «Lo uno y lo otro se conserva»

La solución no es tirar el vino, sino buscar el recipiente adecuado: vino nuevo en odres nuevos. Así no se pierde nada. La novedad de Jesús pide formas nuevas de vivir: una mesa abierta a los publicanos, una alegría de boda mientras el esposo está presente.

Versículo 39 — «El añejo es mejor»

Es el final más humano del pasaje, casi con una sonrisa. Quien está acostumbrado al vino viejo no quiere probar el nuevo. No porque lo haya probado y sea malo, sino porque ya está cómodo con lo que conoce.

Jesús no condena el vino añejo; reconoce una tendencia muy humana. Lo que cuesta no es solo que lo nuevo no quepa en lo viejo: es que a lo viejo le gusta seguir siendo viejo.

Lo que esta parábola NO significa

No es «judaísmo viejo contra cristianismo nuevo». Durante siglos se leyó así, como si Jesús descartara la fe de Israel. El texto no lo permite. Jesús mismo dijo: «no he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir» (Mateo 5:17). Y elogió a quien «saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas» (Mateo 13:52). Además, la pregunta que provoca la parábola menciona también a los discípulos de Juan el Bautista. Lo «viejo» aquí no es un pueblo ni una tradición, sino los moldes en los que cualquiera intenta encerrar lo que Jesús trae.

No significa que lo viejo sea malo. El odre viejo sirvió durante años, y el vino añejo es bueno. La parábola no desprecia lo que tiene historia; advierte que no todo lo nuevo cabe en ella.

No es una invitación a cambiar por cambiar. La novedad de la parábola es la de Jesús y su reino, no cualquier moda. No todo lo nuevo es vino del reino.

No dice que haya que abandonar el ayuno. Jesús dice que sus discípulos ayunarán «en aquellos días» (5:35). La cuestión no es la práctica, sino el momento y el sentido. Si te interesa, aquí explicamos cómo ayunar según la Biblia.

Aplicación práctica

1. Jesús no es un parche. Es tentador añadir un poco de fe a la vida de siempre, como quien cose un remiendo. La parábola advierte que no funciona: lo que Jesús trae pide un vestido nuevo, no un parche.

2. Revisa tus odres. Hábitos, prejuicios, maneras de ver a los demás: todos tenemos formas viejas que ya no dan de sí. La mesa de Leví, llena de publicanos, rompía los moldes de muchos. ¿Qué moldes rompe hoy la manera de amar de Jesús en tu vida?

3. Cuidado con «el añejo es mejor». Esta frase la decimos todos, también los creyentes de muchos años. Es fácil pensar que la forma en que siempre hicimos las cosas es la única buena. La parábola invita a probar el vino nuevo antes de rechazarlo.

El contraste entre el ayuno de Juan y la mesa de Jesús vuelve en la parábola de los muchachos en las plazas: a uno lo rechazaron por austero y al otro por festivo.

En el mismo capítulo, la reacción ante los publicanos recuerda la de Lucas 15, donde Jesús responde a la misma crítica con la parábola de la moneda perdida. Y la idea de una mesa abierta a quien nadie invitaba vuelve con fuerza en la parábola del gran banquete.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la parábola del vino nuevo en odres viejos?

Que la novedad que trae Jesús no puede meterse a la fuerza dentro de los moldes de siempre. Un odre viejo, reseco, se revienta con el vino nuevo que todavía fermenta, y se pierden los dos. Lo nuevo necesita recipientes nuevos: una manera nueva de vivir la fe que nace de la presencia de Jesús.

¿Qué es un odre?

Un recipiente hecho con piel de cabra, cosida, que se usaba para guardar y transportar vino o agua. Un odre nuevo es flexible y aguanta la presión del vino que todavía fermenta; uno viejo se reseca y se rompe. La Biblia menciona incluso «cueros viejos de vino, rotos y remendados» (Josué 9:4).

¿Por qué Lucas añade «el añejo es mejor»?

Para mostrar la resistencia humana a lo nuevo. Quien está acostumbrado al vino viejo no quiere probar el nuevo, aunque sea bueno. Es una observación casi con humor sobre lo difícil que es cambiar, y vale para cualquiera, también para los creyentes de hoy.

¿La parábola enseña que el judaísmo es lo viejo y el cristianismo lo nuevo?

No. Jesús dijo: «no he venido para abrogar, sino á cumplir» (Mateo 5:17), y en Mateo 13:52 elogia a quien saca de su tesoro «cosas nuevas y cosas viejas». Además, la pregunta que provoca la parábola menciona también a los discípulos de Juan el Bautista. Lo viejo aquí son los hábitos y las expectativas que no dejan lugar a lo que Jesús trae.

¿En qué se diferencian Mateo, Marcos y Lucas en esta parábola?

En Mateo y Marcos, un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo tira de la tela y empeora la rotura. En Lucas, el remiendo se corta de un vestido nuevo, de modo que se estropean los dos. Y solo Lucas termina con la frase «el añejo es mejor».

Fuentes y lecturas