Si alguna vez entraste a una librería cristiana o buscaste una Biblia en el celular, viste la sopa de letras: RVR1960, NVI, NTV, LBLA, DHH… Y la pregunta es inevitable: ¿cuál es la correcta? La buena noticia es que no hay una sola respuesta, y que elegir es mucho más simple de lo que parece.
Por qué hay tantas traducciones
La Biblia no se escribió en español. El Antiguo Testamento se escribió en hebreo (con algunas partes en arameo) y el Nuevo, en griego. Toda Biblia en español es una traducción, y traducir siempre implica decisiones.
La decisión principal es esta: ¿traducir palabra por palabra, o idea por idea?
- Una traducción literal sigue de cerca las palabras y el orden del original. Es más precisa para estudiar, pero a veces suena rara en español.
- Una traducción dinámica busca transmitir el sentido con el español que hablamos hoy. Es más fácil de leer, pero el traductor interpreta más.
Ninguna de las dos es «la verdadera» y la otra falsa. Son herramientas distintas para usos distintos.
Las traducciones más comunes
Reina-Valera 1960 (RVR1960). Es la más usada en las iglesias evangélicas de habla hispana. Es una revisión de la histórica traducción de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602). Es bastante literal y tiene un lenguaje algo antiguo («vosotros», «he aquí»). Si tu iglesia la usa, tiene la ventaja de que vas a reconocer los versículos que escuchas.
Reina-Valera Antigua (1909). La revisión anterior. Es de dominio público, por eso la usamos en este sitio para citar pasajes completos. Conserva la ortografía de su época, como «á» con acento. Es buena para citar, menos cómoda para leer a diario.
La Biblia de las Américas (LBLA, 1986). Muy literal y cuidadosa. Es una de las preferidas para el estudio detallado, cuando interesa ver qué dice exactamente el original.
Nueva Versión Internacional (NVI, 1999). Busca un equilibrio entre fidelidad y claridad. Se lee de corrido sin tropezar con el lenguaje, y sigue siendo bastante precisa. Es una buena opción para la lectura diaria.
Nueva Traducción Viviente (NTV, 2010). Usa un español actual y muy legible. Es ideal para quien empieza o para leer pasajes largos de una vez.
Dios Habla Hoy (DHH). De lenguaje sencillo, pensada para que cualquier persona la entienda. Tiene ediciones con los libros deuterocanónicos, por eso se usa tanto en ámbitos evangélicos como católicos.
Traducción en Lenguaje Actual (TLA). La más sencilla de esta lista. Muy útil con niños o con personas que leen poco, aunque se aleja más de las palabras del original.
Biblia de Jerusalén (BJ). Una de las traducciones católicas más conocidas, con abundantes notas y referencias. Otras traducciones católicas muy difundidas en Latinoamérica son la Biblia Latinoamericana y El Libro del Pueblo de Dios. Las Biblias católicas incluyen 73 libros; si te interesa por qué, lo explicamos en cómo está organizada la Biblia.
Cuál elegir, según para qué
Para empezar a leer: una de lenguaje actual, como la NTV o la DHH. Lo importante al principio es entender y no abandonar.
Para leer cada día: una intermedia, como la NVI, o la RVR1960 si ya estás acostumbrado a ella.
Para estudiar a fondo: una literal, como la LBLA o la RVR1960, y si puedes, comparada con otra más dinámica.
Para leer con niños: la TLA o una Biblia infantil basada en ella.
Si vas a una iglesia: usa también la que se lee allí. Te va a ayudar a seguir las predicaciones y a memorizar.
El mejor consejo: comparar
Una de las formas más simples de entender un pasaje difícil es leerlo en dos traducciones distintas, una literal y una dinámica. Donde coinciden, el sentido es claro. Donde difieren, ahí hay algo que vale la pena mirar con más atención.
Hoy esto es muy fácil: casi todas estas traducciones pueden consultarse gratis en sitios y aplicaciones de Biblia.
Elige una y quédate con ella
Para la lectura diaria y para memorizar versículos, lo mejor es tener una traducción principal y usarla siempre. Si cambias cada semana, las palabras se te mezclan.
Y recuerda lo que dijimos en cómo leer la Biblia si eres principiante: la mejor traducción no es la más prestigiosa, sino la que vas a leer de verdad.
Un paso concreto para hoy
Busca un pasaje conocido, como Salmos 23 o Juan 3:16, y léelo en dos traducciones distintas: una de la columna literal y una de la columna sencilla del esquema. Fíjate en qué cambia y qué se mantiene. Después elige la que te resulte más natural para leer cada día.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor traducción de la Biblia en español?
No hay una sola mejor: depende del uso. Para estudiar palabra por palabra sirven las más literales, como La Biblia de las Américas o la Reina-Valera 1960. Para leer cada día, una intermedia como la Nueva Versión Internacional. Para empezar o para niños, una de lenguaje sencillo, como la Nueva Traducción Viviente o Dios Habla Hoy.
¿Qué diferencia hay entre la Reina-Valera 1960 y la NVI?
La Reina-Valera 1960 es más literal y conserva un lenguaje algo antiguo, con formas como «vosotros». La Nueva Versión Internacional busca un equilibrio entre fidelidad al texto original y un español actual, más fácil de leer de corrido. Las dos son traducciones serias.
¿Qué Biblia usan los católicos?
Hay varias traducciones católicas en español, como la Biblia de Jerusalén, la Biblia Latinoamericana o El Libro del Pueblo de Dios. Incluyen los 73 libros del canon católico. Algunas traducciones interconfesionales, como Dios Habla Hoy, tienen ediciones con esos libros.
¿Por qué en este sitio se cita la Reina-Valera Antigua?
Porque es de dominio público, lo que permite citar pasajes completos sin restricciones. Es la revisión de 1909 de la Reina-Valera y conserva la ortografía de su época, como el acento en «á». Para la lectura personal, conviene usar una traducción actual.




