La noche es el momento en que todo lo que el día tapó sale a la superficie: lo que no se resolvió, lo que preocupa, lo que dolió. Para muchos, es la hora más difícil para estar en paz. Los Salmos están llenos de oraciones para ese momento. Aquí tienes algunas, cortas, para cerrar el día con Dios.

Por qué orar antes de dormir

Dormir es, en cierto modo, un acto de confianza. Durante horas no controlamos nada: ni lo que pasa en la casa, ni lo que pasará mañana. El salmista lo entendía así: «Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo» (Salmo 3:5).

Y descansa porque sabe que hay alguien despierto: «He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel» (Salmo 121:4). Tú puedes dormir porque Dios no duerme.

Oraciones cortas para la noche

Para entregar el día

Señor, aquí te dejo este día, con lo que salió bien y con lo que no. Gracias por lo que me diste. Perdóname por lo que hice mal. Lo que quedó pendiente, te lo entrego. En tu mano encomiendo mi espíritu.

La última frase es del Salmo 31:5. Jesús la dijo en la cruz, antes de morir: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46). Y la tradición judía la reza desde hace siglos al final del día, en la oración antes de dormir. Es una de las formas más antiguas de entregarse a Dios por la noche.

Cuando la mente no para

Señor, mi cabeza no se calla. Te nombro lo que me preocupa: [dilo con nombre y apellido]. No puedo resolverlo esta noche. Tú sí cuidas de mí. Te lo entrego, y me quedo con tu paz.

Nombrar lo que preocupa, en lugar de darle vueltas, ayuda a soltarlo. Pedro lo dice así: «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7).

Cuando tienes miedo

Señor, la noche me pesa. Recuérdame que para ti la oscuridad no es oscura. Guárdame a mí y a los míos mientras dormimos.

El Salmo 139 lo dice con una imagen hermosa: «Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día» (139:12). Y el Salmo 91 promete: «No tendrás temor de espanto nocturno» (91:5). Si el miedo te acompaña también de día, puede ayudarte leer qué dice la Biblia sobre el miedo.

Cuando hubo un enojo

Señor, hoy me enojé con [nombre]. No quiero llevar este enojo a la cama. Ayúdame a soltarlo, y mañana dame la palabra justa para hablar.

Pablo aconseja: «no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26). No siempre se puede arreglar todo antes de dormir, pero sí se puede decidir no alimentar el enojo durante la noche.

Por la familia

Señor, cuida esta casa mientras dormimos. Bendice a cada uno por su nombre: [nómbralos]. Danos descanso y despiértanos con fuerzas.

Cuando no puedes dormir

Señor, si no puedo dormir, que al menos pueda estar contigo. Me acuerdo de ti en esta cama, y me quedo aquí, en silencio, contigo.

El salmista convertía el insomnio en oración: «Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche» (Salmo 63:6).

Para dormir confiado

En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me harás estar confiado.

Es el Salmo 4:8, casi palabra por palabra. Puede ser la última frase del día.

Repasar el día en tres preguntas

Una práctica sencilla, antes de las oraciones, es repasar el día con tres preguntas:

  1. ¿Por qué puedo dar gracias hoy? Una o dos cosas concretas.
  2. ¿Dónde me equivoqué? Sin castigarte: solo para nombrarlo y pedir perdón.
  3. ¿Qué necesito entregar antes de dormir? Lo que mañana seguirá ahí, pero que esta noche no te toca cargar.

Si llevas un diario de oración, estas tres preguntas caben en un par de líneas.

Cuando el insomnio no se va

La oración acompaña, pero no lo resuelve todo. Si llevas semanas sin dormir bien, o si la angustia de la noche no cede, consulta a un médico o a un profesional de la salud. Buscar esa ayuda no es falta de fe. Para los momentos en que la ansiedad aprieta, también pueden ayudarte estas oraciones cortas para la ansiedad.

Un paso concreto para hoy

Esta noche, antes de apagar la luz, elige una sola de estas oraciones y dila despacio. Termina con el Salmo 4:8: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré». No hace falta más. Mañana, cuando despiertes, podrás decir con el salmista: «Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo».

Preguntas frecuentes

¿Qué oración se puede hacer antes de dormir?

Una muy antigua es la del Salmo 4:8: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado». También se puede entregar el día con las palabras del Salmo 31:5, «En tu mano encomiendo mi espíritu», las mismas que Jesús dijo en la cruz.

¿Qué dice la Biblia sobre dormir en paz?

Que el descanso es un regalo de Dios: «á su amado dará Dios el sueño» (Salmo 127:2). El salmista duerme tranquilo porque sabe que quien lo cuida no duerme: «He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel» (Salmo 121:4).

¿Qué hago si no puedo dormir porque mi mente no para?

Nombrar delante de Dios lo que te preocupa, en lugar de darle vueltas, ayuda a soltarlo: «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7). Si el insomnio se repite durante semanas, conviene consultar a un médico: la oración acompaña, pero no reemplaza esa ayuda.

¿Está bien irse a dormir enojado?

Pablo aconseja: «no se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26). No siempre se puede resolver un conflicto antes de dormir, pero sí se puede entregarlo a Dios y decidir no alimentarlo durante la noche.